TRANSFIGURACIÓN DE LA TRAGEDIA.
Alejandro Gotes Aguirre ∙ 10 minutos de lectura
Discutir la necesidad de representar momentos desdichados podría sonar absurdo, pero la Grecia Antigua nos brindó el género artístico llamado Tragedia, que se basó en la interpretación de infortunios. Se caracterizó por una importancia en el desarrollo estético y social de esta civilización. Para comprender su papel y necesidad abordaremos la descripción aristotélica de este arte, en busca de su fin, enseguida contrapondremos la idea de la corrupción propuesta por Platón, y el desarrollo nietzscheano sobre la misma, con el objetivo de lograr una evaluación sobre la importancia de la representación trágica.
Suena casi irónico decir que el antepasado de nuestro teatro contemporáneo, o hasta del llamado séptimo arte, estuvo basado en exhibir lo trágico de la vida, cuando hoy es casi impensable disfrutar de una obra o película con estas características, pero, ¿Por qué ya no es relevante? o ¿Realmente qué es una Tragedia? ¿Cuál es una buena Tragedia? Y ¿Por qué la necesitamos? ¿Sustituimos actualmente la Tragedia griega por otro tipo nuevo de arte que cumple mejor su fin, o solo desapareció para dejarnos vestigios de lo que fue? ¿Quedó obsoleta gracias a los avances tecnológicos y artísticos? El objetivo de este ensayo, es ahondar en lo fundamental de la Tragedia, analizando su relación contemporánea y dando solución así a estas cuestiones.
1.-Sobre la Tragedia.
I
Directo al asunto. Aristóteles en su estudio sobre la poética desarrolla una forma para diferenciar la Tragedia de otras obras que los poetas realizaban en aquella época, con esta definición, logra distinguirla de la comedia por su “objeto a imitar”, o de su antecesora (la epopeya) por el “medio de imitación”:
Una tragedia, en consecuencia, es la imitación de una acción elevada y también, por tener magnitud completa en sí misma; enriquecida en el lenguaje, con adornos artísticos adecuados para las diversas partes de la obra, presentada en forma dramática, no como narración, sino como incidentes que excitan piedad y temor, mediante los cuales realizan la catarsis de tales emociones. (Aristóteles, Poética B, 1449b24-28)
Habiendo establecido lo anterior, resaltamos ahora los adornos artísticos, la magnitud o el lenguaje enriquecido, que si bien son partes y características de la misma, no son fundamentales, y esto lo demuestra, durante su investigación, en donde como un sediento de coco, va raspando con un filo poco a poco la superficie del mismo, mutilando y analizando lo desprendido, hasta que con esta frase: “Por otra parte, la tragedia puede cumplir sus efectos aun sin movimiento ni acción, de la misma manera que la poesía épica, pues su cualidad puede juzgarse por la simple lectura” (Aristóteles, Poética B, 1462a11-14), de un tajazo llega a la leche del coco, al núcleo de su forma descriptiva, sin desechar la cáscara que desprendió, ya que forma parte del todo, logrando identificar el fin de esta. Más adelante se discutirá en detalle.
En otra línea de pensamiento, ahí mismo en Poética (1451a), establece el objetivo de los poetas, enfocándolo en retratar un entramado de sucesos creíbles, guiados por lo probable y lo verosímil. Independientemente de si son posibles, gracias a que así sucedieron, o así se decía que sucedieron, o así se cree que pueden o podrían haber sucedido. Generando un entramado o “argumento” que se determina con la estructura, el lenguaje principalmente metafórico, y en menor medida la puesta en escena con sus respectivos reconocimientos y caracteres, que como ya vimos, no son fundamentales. Sin embargo, ayudan a representarlo mejor frente a la epopeya, y esto la posiciona en mejor estima para el estagirita.
II
En el primer libro de Ética Nicomaquea, propone que las cosas se orientan con un fin a algún bien, que hay fines encadenados a otros y que el último de estos será el bien al cual apuntan (1094a-1094b). Siguiendo esta lógica, entendemos la superioridad de la Tragedia, frente a la epopeya; la Tragedia, al ser arte, es la imitación (su fin), que apunta a su bien (catarsis de miedo y compasión el placer en la imitación), así cumpliendo el fin y alcanzado su bien, se convierte en una buena Tragedia: “De modo que es la acción en ella, es decir, su fábula o trama la que constituye el fin o propósito de la Tragedia, y el fin es en todas partes lo principal” (Aristóteles, Poética B, 1450a20-21).
Partiendo de esta idea, queda establecer, ¿Qué es lo terrorífico y lo compasivo?, y ¿Qué es la catarsis? Según lo expuesto en Poética, el temor es una desgracia acontecida por un semejante de nosotros y lo piadoso es la calamidad inmerecida, en general sucediendo entre allegados: familiares, amigos, amantes (1453a). Por otro lado, hay un problema de consenso sobre la catarsis; a pesar de ello la ilustro como: la purga de emociones, al imaginar o percibir situaciones que provoquen dicha turbación, pero, el sujeto o espectador se encuentra personalmente separado de dicha situación, al estar fuera de “peligro” se produce la catarsis y el correlativo placer.
III
Con este desprendimiento de la forma y la esencia de la Tragedia puedo argumentar la importancia o necesidad que compete a este género artístico: al ser trágico, su objetivo de imitación es la catarsis de la compasión y el temor, pero como Tragedia (poética) esto se hace mediante imitación de una acción. Así, una buena Tragedia, es la que cumple su fin de generar esta purga de las emociones respectivas; se vuelve fundamental para el ser humano, ya que este entramado verosímil imitativo de la realidad, nos hace vivir y sentir situaciones de las cuales estamos separados y protegidos. Al terminar, nos purgamos de aquellos estados humanos provocando placer.
2.-Platón despreciador de la mimesis.
IV
Durante algunos de sus diálogos (principalmente en ION y la República), Platón se ensaña en expresar lo separada que se encuentra de la verdad la poesía y las demás artes imitativas (tres grados específicamente), y que la parte del alma que responde a estas artes, es la que no distingue lo verdadero adecuadamente, que se guía por las pasiones y no por la razón, corrompiendo así al alma justa, y por consecuencia, quedando marcadas por la innecesidad y siendo destituidas completamente de su república (IÓN 535e; Rep. 598b, 603a, 605c, 607b).
Así es como hablando de comedia y las bufonadas nos propone que, al habituarnos a la comedia, por más que despreciemos al bufón, hará dominar sobre la razón el placer de hacer reír, cual regar y no dejar secarse (Platón, Rep. 395c), exponiendo el fin de la poesía no como corruptora sino más bien como incitadora del placer.
V
Trasladándolo a la Tragedia, el fin propuesto, no es la catarsis, sino una alimentación mediante el placer de tal sentimiento lo que hará al sujeto susceptible a tales estados sin prestar atención a su parte razonable del alma, que sigue la verdad, y al tratarse de sentimientos de dolor e injusticia, corrompen al sujeto.
3.-Nietzsche defensor de la imitación.
VI
Para Nietzsche, el arte, no solo la parte poética, tiene como fin: “… él [el arte] sólo tiene el poder de transmutar ese hastío de lo que hay de horrible y absurdo en la existencia, en imágenes que ayudan a soportar la vida” (Nietzsche 2022, 43), y dándole el efecto inmediato a la Tragedia: como la disolución de las diferencias entre los hombres, asociadas a lo político y a lo social, dando paso a la “naturaleza” (Nietzsche 2022).
VII
Propone la Tragedia como un arte que mediante imágenes (siendo ficción y parte fundamental de la poesía) se representa una voluntad a la cual, paralelamente el espectador y el coro, destruyen su individuación para identificarse uno, el todo, lo extático. Estas imágenes: la escenografía, los caracteres, el lenguaje métrico, las metáforas y aunque medio oculto en su escrito está la arquitectura del teatro, junto con la música y el coro (siendo estos últimos dos los embriagantes), rompen la muralla de individuación con un momento letárgico y así cumplen su fin (Nietzsche 2022).
4.- La esencia de la Tragedia.
VIII
Si bien la Poética de Aristóteles es una respuesta casi punto por punto al capítulo X de la República de Platón, me gustaría resaltar algo que pasa desapercibido; el intento de ocultar lo siniestro del mito griego, únicamente prohibiendo el indicar lo trágico que hay en esa realidad, y proponiendo (válidamente) otro fin para la poesía imitativa.
IX
Nietzsche evita exponer una forma concisa sobre la Tragedia, ajustándose a su explicación de como esta murió gracias al dominio de las imágenes sobre lo embriagante y acompañadas por el “optimismo socrático” que rompe con el fin de la Tragedia (Nietzsche 2022).
Fue conveniente para exponer el final del eclipse de la Tragedia: la ópera, que juntó a sus dos fuerzas artísticas (las imágenes y lo extático), de una manera armoniosa, siendo hasta aquel momento la cúspide de la unión de diferentes disciplinas y artes, sustituyendo a la Tragedia Griega. Sin embargo, sus esperanzas murieron cuando este drama cantado se volvió consolador.
X
Así, la epopeya y la música, padres de la Tragedia, dan vida, en sustancia, a: una obra artística que gracias a la alianza de lo extático y las imágenes (considerando lo importante de las artes que lo conforman) y el elemento de imitación de los infortunios crudos, sin piedad, exponen lo cruel de la naturaleza, provocando la catarsis de aquellos sentimientos y conduciéndonos a la aceptación de la vida a pesar de la desdicha, liberándonos de tales sentimientos.
No obstante, bien visto por Nietzsche (2022), en el momento en que la excesiva búsqueda de la razón, dejando de lado la representación imitativa, intenta comprender el mundo bajo un optimismo alejado de lo trágico, la trama se difumina y otros géneros literarios se alzan. Al gusto de Patón, la perfección y la divinidad toman las riendas del sentir humano.
Conclusión
XI
Con estas explicaciones podemos ver cómo la muerte del mito que plantea Federico fue lo que destruyó la Tragedia, y en la ópera un naciente destello fugaz se avistaba, hasta que se volvió compasiva, empezó a dar soluciones en lugar de sólo demostrar lo trágico de la vida, y así “remurió” sin oportunidad de ver el sol otra vez. Desde entonces hasta la época contemporánea, la sociedad se ha visto muy incómoda con las representaciones de las Tragedias, apartando esta forma de exponer los fallos y adversidades del mundo. Dejamos atrás la tragedia mítica para vivir en un mundo de tragedia sistemática, sin la exposición que la Tragedia (griega) brinda. Kafka fue un gran escritor que simbolizó bien este nuevo mundo trágico fuera de los dioses, propuso desdichas más “políticas”, sin embargo, no superó la incomodidad que provoca.
XII
Hoy el cine, la música y los videojuegos (son las formas artísticas dominantes) muestran “comedias” u otros géneros que la mayoría de las veces terminan con sanación y superación, lo cual no tiene cabida en lo trágico, volviéndonos menos tolerantes, vivimos con un velo que oculta el sufrimiento de la naturaleza. Por lo tanto, puede que la Tragedia sea más necesaria que nunca antes. Tenemos otra forma de afirmación trágica de la vida que nos permite aguantar sin la Tragedia Griega, es algo que los mexicanos dominamos especialmente bien, el humor negro; que directamente indica las desgracias en la vida, sin redención, ni aprendizaje, únicamente con el fin de generar catarsis y carcajadas.
El cine, por su parte, ha dejado atrás estos finales agrios, quizá podríamos abogar un poco sobre específicos capítulos de series televisivas, que, aislados, muestran una historia trágica, aunque en capítulos posteriores haya superación, por sí solo, cumple con la definición de Tragedia; ahora, no existe videojuego hasta el momento, que haya cumplido con el fin de la Tragedia, por la misma razón por la que lo vuelve divertido y entretenido: el repetir, el superarse y el avanzar, no obstante, lo trágico no da recompensas, no permite la repetición y no tiene fines pedagógicos; pocos videojuegos se acercan a este nivel, podríamos argumentar para los Dark Souls, que si bien se desarrolla en un mundo trágico, termina siendo aparentemente más una comedia aristotélica, otro juego como Papers, please, es más acertado a este tipo de arte, mostrando estas fallas sin resolución en el sistema un poco más contemporáneo.
XIII
Por último, es así como la forma que Aristóteles propone, o las fuerzas artísticas nietzscheanas que luchan para generar arte y fundirse con el espectador, se vuelven menos relevantes, la dominación como Platón expresa, de no mostrar lo trágico del mito, ha trascendido a no mostrar lo trágico del sistema: el “mito” contemporáneo, y así, no nos queda más que esperar, la transfiguración de la Tragedia Griega: El alza del arte que expondrá lo trágico de la vida para regresarnos a sentir y percibir el mundo de manera más estética y no tan “socrática”.
Bibliografía
- Aristóteles. 2010. Ética Nicomaquea. México. Editorial Época.
-Aristóteles. 2022. Poética. Editado y traducido por Mateus Bolson y Eliot Zea. México. Mindshop.
-Aristóteles. s/f. Poética. España. Universidad de Granada. recuperado el 13/12/25 de: https://www.ugr.es/~encinas/Docencia/Aristoteles_Poetica.pdf
- Nietzsche, Friedrich. 2022. El origen de la tragedia. Traducido por Eduardo Ovejero. México. Editorial Porrúa
-Platón. 2001. Dialogos. Introducción de C.M.B. México. Editorial Porrúa.
-Platón. 2022. IÓN. Editado y traducido por Mateus Bolson y Eliot Zea. México. Mindshop.

1 Comment
Excelente! Muy iluminador y predictor de lo que viene después