Religión: Luz para el Mundo, Lavado de Culpas, Artefacto de Poder o Refugio de Cobardes
Rafael H De la Garza ∙ 10 minutos de lectura
“Imagine there´s no heaven... No hell below us... Above us only sky...
Nothing to kill or die for... And no religion too...
... No need for greed or hunger... A brotherhood of men...
Imagine all the people sharing all the world...”
Extracto de canción: Imagen
1971
John Lennon & Yoko Ono
La religión, invento de los humanos, “En su interminable búsqueda de sentido, el hombre ha creado dioses y religiones a su antojo”[1], no ha tenido un solo rol, sino múltiples. Su rol se ha acomodado de acuerdo con el propósito de quien la usa. Podemos considerar dos tipos de propósitos: aquellos al servicio de otros vs aquellos al servicio egoísta de uno mismo. Es como un lado bueno y otro obscuro.
Así, del lado bueno ha sido instrumento de luz como marco de referencia para contestar dudas existenciales (de dónde venimos, qué pasa después de la muerte, etc.), guía sobre cómo actuar, refugio para el alivio de culpas y sufrimiento o para reducir miedos. Del lado obscuro, ha sido artefacto de adoctrinamiento con fines particulares y/o políticos (manipulación, sometimiento, explotación, limitación de libertades, censurar, descalificar oponentes, ganancia de poder, generar riqueza, conquista o excusa para eliminar enemigos).
Propongo que la religión ha tomado en esencia dos roles, el bueno y el obscuro, de hecho, propongo que en el mejor de los casos la adoptamos por lo bueno, pero nos movemos hacia el lado obscuro, siendo usados por otros o usando a otros y regresamos al lado bueno para lavar culpas o aliviar miedos para luego volver a caer en el lado obscuro como seres imperfectos que somos. No hemos evolucionado suficientemente en el uso de la religión como marco de referencia para la ética. Estamos atrapados en un juego sin fin.
La religión, pues, se convierte no solo en un punto de referencia para nuestro actuar.
Tomando como referencia a Tomas de Aquino, religión.[2]
A pesar de esta propuesta de reconciliación de Aquino en el siglo XIII, no fue suficiente para proveer un marco ético que generara el bien, como lo muestran el sinnúmero de guerras, conquistas y demás sucesos de uso y abuso de la religión que siguieron en la historia en los siglos posteriores.
El lado bueno de la religión como marco para la ética, es que ésta ha sido un intento humano por dar sentido al misterio de la existencia, de unirnos con algo más grande que nosotros y organizar la vida individual y colectiva en torno a esa conexión.
Sin embargo, la religión a través de la historia ha sido usada por líderes para también manipular, someter, conquistar y aniquilar seres humanos en nombre de uno u otro dios.
Reconocidos filósofos y pensadores de la era moderna han descrito la religión y su ambigüedad entre el lado bueno y el lado obscuro a través de la historia:
Marx: la religión consuela al oprimido, pero al hacerlo, legitima la opresión.[3]
Nietzsche: la religión, especialmente el cristianismo, nació del resentimiento y del deseo de someter la vitalidad humana.[4]
Freud: la religión es una ilusión colectiva, un “padre imaginario” que calma el miedo a la muerte.[5]
Jung: pese a sus excesos, las religiones contienen símbolos arquetípicos que el alma necesita para no caer en el vacío.[6]
¿Quién tiene la razón?... todos y ninguno. Nadie ha dado soluciones, Aquino no lo logró. Es tiempo de proponer una solución: en este ensayo la propongo.
La religión, como un marco de referencia para la ética, ha sido un filtro para distorsionar la realidad: “Para quien es a la vez creyente y filósofo: No se trata simplemente de que en una ocasión pueda producir un argumento que sea filosófico y en otra ocasión uno que sea teológico; es evidente que sus creencias religiosas no se ponen de lado, sino que están muy presentes cuando funge como filósofo. Muchas de las cuestiones que se pueden plantear filosóficamente son tales que el creyente ya tiene una posición sobre las respuestas a ellas desde su fe religiosa.” [7]
¿Qué hubiera pasado si Aquino hubiese sido budista?: Aquino, como dominico, sostiene que el fin último del ser humano es la felicidad y distingue entre la común y la perfecta, la beatitud. Pero como budista hubiera sostenido que el estado supremo del ser humano es el del no-deseo, el no desear nada, ni la felicidad misma.
Pero ¿Cuál es el papel que ha jugado la religión en la ética? La religión ha sido utilizada como instrumento de poder: A lo largo de la historia, la religión no sólo ha unido y dado sentido, también ha sido usada como herramienta de dominación, control y justificación moral de la violencia. Usos de la religión:
a) Control social[8]
• Muchas instituciones religiosas han funcionado como mecanismos de obediencia.
• Se usó la idea de “voluntad divina” para legitimar jerarquías políticas o económicas.
• Quien desobedecía al poder religioso o al gobernante era visto como enemigo de Dios.
b) Conquista y colonización[9]
• En nombre de la “fe verdadera”, pueblos enteros fueron invadidos, sometidos o destruidos.
• El discurso religioso sirvió para justificar la esclavitud, la evangelización forzada y el saqueo de culturas (por ejemplo, durante la colonización de América).
c) Guerra y persecución[10]
• Las Cruzadas, la Inquisición, los conflictos sectarios y las guerras entre credos muestran cómo la religión puede volverse arma ideológica.
• En nombre de Dios se ha torturado, censurado, asesinado y perseguido a disidentes.
d) Censura del pensamiento libre[11]
• En muchos momentos históricos, la religión institucional limitó la ciencia, la filosofía o el arte, castigando la duda o la crítica.
• Galileo, Giordano Bruno, Spinoza y muchos otros son ejemplos de cómo la búsqueda del conocimiento chocó con el dogma.
La ética estudia la conducta humana y ayuda a distinguir entre lo aceptado como bueno y lo malo. La religión es un sistema de creencias, símbolos y prácticas que vincula al ser humano con lo que considera sagrado, trascendente o divino. El término proviene del latín religare, que significa volver a unir, es decir, unir al ser humano con lo divino, con la naturaleza o consigo mismo.
Voy a explicar la epistemología del filósofo vs la del teólogo: el primero usa leyes naturales y el segundo leyes, que Aquino llama universales y que se explican por la fe. Pero estas explicaciones son hechas desde la perspectiva cristiana católica, no realmente desde algo universal, aplicable a todos, a todas las religiones. Es esto que sostengo, dio lugar al lado obscuro de la religión, sólo como manifestación de cómo es el ser humano regulado desde el catolicismo cristiano. Si hubiera sido regulado por una mezcla de cristianismo, budismo, hinduismo, islamismo, taoísmo, judaísmo, etc... ¿cuál hubiera sido el resultado?... ¿se hubiera podido dar el lado obscuro?
Aquino intenta reconciliar la razón y la fe, pero acomodando los conceptos y dando lugar a lo divino, a lo que solo se accede a través de la fe cristiana católica. Esta reconciliación es incompleta pues no evitó el uso y abuso de la religión.
El rol de la religión en la ética no es solo dar un marco de referencia para normar la conducta del ser humano, su lado bueno. Es también un filtro a través del cual el ser humano interpreta la realidad. Por lo tanto, este filtro puede distorsionar la realidad con otros fines. De ahí se da lugar al lado obscuro de la religión, en particular de la cristiana.
La religión es un vehículo que el ser humano inventó. “Las virtudes teológicas son la fe, la esperanza y el amor. Tienen que ver con la beatitud eterna y son simplemente infundidas por el don de la gracia de Dios.”[12]. ¿Por qué las virtudes teológicas son infundidas por el don de la gracias de Dios?... ¿Alguien que no recibe o sigue una religión en particular, no tiene acceso a la gracia de Dios?... ¿Quién tiene la autoridad para decir y definir esto así? Parece ser un argumento que en el fondo pretende decir; cree esto que yo te digo y te salvarás: Me necesitas y tienes que hacer lo que te pida. Esto es manipulación pura.
Argumento
Premisas:
Al ser humano lo mueven deseos y motivos buenos y, a la vez, obscuros, egoístas. Es imperfecto.
La religión, invención del ser humano, ha jugado un papel imperfecto en la ética, reflejo de la imperfección de su autor.
El ser humano, a través de la religión, no ha logrado evolucionar su conciencia tal que lo bueno supere lo malo, como lo muestra la historia de abusos, guerras y conquistas en nombre de la religión.
Conclusión: el papel de la religión ha sido nefasto como marco de referencia en la ética.
Al no haber llegado el ser humano a un punto de evolución trascendente de su conciencia y habiendo sido autoregulado por una serie de dogmas, creencias y principios parciales, el resultado ha sido la creación de marcos de referencia, es decir, religiones, que, partiendo de principios buenos y aceptables, no logran superar el lado obscuro del ser humano.
Contraargumento
Premisas:
La religión es un invento del hombre, con todas sus imperfecciones.
Es utópico pensar en que el mismo ser humano imperfecto, hubiera podido llegar a una fórmula perfecta del actuar y que el lado bueno hubiera superado su lado obscuro hacia una forma más universal, es decir, buena para todos.
Es responsabilidad del ser humano perfeccionar su actuar y evolucionar hacia un nuevo nivel de conciencia; la espiritualidad libre de apego a alguna religión en particular.
Conclusión: el papel de la religión es perfectible y debe evolucionar hacia algo más universal, la espiritualidad. Así, hay esperanza de que pueda llegar a ser un verdadero y válido marco de referencia para la ética.
El hecho de que el ser humano haya usado la religión con su lado bueno y su lado obscuro solo es un reflejo de su imperfección, pero pudo haber hecho algo al respecto para contrarrestarlo. Si lo ha hecho, no ha sido suficiente. No podemos justificar su actuar en toda la historia de abusos en nombre de la religión.
Sostengo que la religión ha sido luz para el mundo y a la vez; lavado de culpas, artefacto de poder y refugio de cobardes. Es tiempo de encontrar una solución al papel que ha jugado la religión en la ética.
Al indagar el papel que ha jugado la religión en la ética, he explorado el lado bueno y el lado obscuro de la religión: considero que su huella en la humanidad ha sido más mala que buena. Partiendo de una visión tal vez pesimista de mi parte, he encontrado un contraargumento que lleva a la esperanza de un ser humano capaz de crear un marco de referencia más integral que guíe la ética y lo lleve a un nuevo ser humano, con el que, en su actuar, no repita la historia de abusos que ha cometido la religión.
Del ensayo nace una propuesta de mi parte; cada uno de nosotros tiene la elección de seguir evolucionando su nivel de conciencia, en el que más que privilegiar una religión en particular, se de entrada a la espiritualidad integral. Para esto podemos contribuir a la creación de un nuevo marco de referencia en el cual la ética pueda descansar y evolucionar.
La tarea por hacer para todos nosotros es la de integrar lo mejor de todas las religiones, en un nuevo orden de espiritualidad universal, de principios universales, no una religión integral, sino un nuevo orden de espiritualidad integral: principios, creencias, motivos, ritos, símbolos, comportamientos que integren a la humanidad de manera incluyente como raza humana que somos. Todos podemos contribuir. Se trata de un nuevo movimiento a nivel planetario que genere dicha espiritualidad, libre de religiones, líderes políticos corruptos y de individuos egocéntricos ...pero entonces ¿Quién deberá y podrá dirigir este movimiento?: ¿un nuevo Jesús, un nuevo Siddhartha Gautama, un nuevo Mahoma o un nuevo tú, o, tal vez un alebrije que combine lo mejor de todos?
¿Qué vas a hacer tú al respecto?
Notas
[1] Rubén Nessim. El Absurdo Nihilista: Crítica a ti, a mí, a tu hermana y a todos. Estados Unidos: Barker & Jules LLC, 2021. Pg. 23
[2]Bolson Ruzzarin, Mateus, trad. “General Philosophy – Introductory. Ciclo 2: Ethics.” Por Ralph McInerny y John O’Callaghan. Stanford Encyclopedia of Philosophy. Traducción realizada con DeepL. Versión en español completada el 9 de enero de 2021.
[3] Karl Marx, Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, trad. Wenceslao Roces (Madrid: Alianza Editorial, 2005).
[4]Friedrich Nietzsche, Genealogía de la moral, trad. Andrés Sánchez Pascual (Madrid: Alianza Editorial, 2008).
[5] Sigmund Freud, El porvenir de una ilusión, trad. Luis López-Ballesteros (Madrid: Alianza Editorial, 2006)
[6]Carl Gustav Jung, Psicología y religión, trad. Ramón de la Serna (Madrid: Editorial Trotta, 1998).
[7] Mateus Bolson Ruzzarin, trad., “General Philosophy – Introductory. Ciclo 2: Ethics,” Stanford Encyclopedia of Philosophy.
[8] Agustín de Hipona, La ciudad de Dios, Libros XIX–XXII (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1996). Tomás de Aquino, Suma Teológica, I-II, cuestiones 90–97 (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2001). “Dictatus Papae” (Gregorio VII, 1075) y “Unam Sanctam” (Bonifacio VIII, 1302), en Documentos pontificios medievales, ed. Biblioteca Vaticana. Michel Foucault, Vigilar y castigar (México: Siglo XXI Editores, 2002), y Historia de la sexualidad, 3 vols. (México: Siglo XXI Editores, 1976–1984). Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo (Madrid: Alianza Editorial, 2001)
[9] “Requerimiento de Burgos” (1513), en Documentos para la historia de España, ed. Real Academia de la Historia (Madrid: RAH, 1951). Hernán Cortés, Cartas de relación (1519–1526), ed. José Luis Martínez (Madrid: Historia 16, 1985). “Inter Caetera” (Alejandro VI, 1493) y “Sublimis Deus” (Pablo III, 1537), en Documentos pontificios sobre América, ed. Biblioteca Vaticana. Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552; Madrid: Alianza Editorial, 2011). Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina (México: Siglo XXI Editores, 1971).
[10] Gesta Francorum (1099) y Guillermo de Tiro, Crónicas de las Cruzadas (siglo XII), en Colección de crónicas medievales, ed. Luis Suárez Fernández (Madrid: Alianza Editorial, 1995). Registros de la Inquisición (siglos XIII–XVIII), Archivo Histórico Nacional de España, sección Inquisición. “Ad extirpanda” (Inocencio IV, 1252), en Bullarium Romanum, vol. 3 (Roma: Typographia Vaticana, 1739). Voltaire, Diccionario filosófico (Madrid: Alianza Editorial, 1984 [1764]). Jean-Jacques Rousseau, El contrato social (Madrid: Alianza Editorial, 2008 [1762]).
[11] Proceso a Galileo Galilei (1633), en Documentos del Santo Oficio relativos a Galileo Galilei, ed. Sergio Pagano (Ciudad del Vaticano: Archivio Segreto Vaticano, 1984). Ejecución de Giordano Bruno (1600), en Actas del Santo Oficio de Roma, ed. Angelo Mercati (Roma: Città del Vaticano, 1942). Excomunión de Spinoza (1656), en Documentos de la Comunidad Judía de Ámsterdam, ed. I. S. Révah (Ámsterdam: Bibliotheca Rosenthaliana, 1959). Index Librorum Prohibitorum (1559–1966), Congregatio pro Doctrina Fidei (Roma: Typographia Vaticana, 1966). John Stuart Mill, Sobre la libertad, trad. Antonio Escohotado (Madrid: Alianza Editorial, 2013 [1859]), 45. Bertrand Russell, Por qué no soy cristiano, trad. Juan García Puente (Madrid: Alianza Editorial, 2004 [1927]), 22.
[12] Ver nota 2
Bibliografía
Agustín de Hipona. La ciudad de Dios. Siglo V. Madrid: BAC, 2004.
Aquinas, Tomás de. Suma teológica. 1265–1274. Madrid: BAC, 1994.
Bolson Ruzzarin, Mateus, trad. “General Philosophy – Introductory. Ciclo 2: Ethics.” Por Ralph McInerny y John O’Callaghan. Stanford Encyclopedia of Philosophy. Traducción realizada con DeepL. Versión en español completada el 9 de enero de 2021.
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Weber, Max. La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Madrid: Alianza, 2012.
