Epicuro en el Siglo XXI, Una Crítica Colectivista a una Doctrina Individual
Omar Antonio Ramírez Fernández
¿Es la ética de virtud viable hoy en día? La respuesta a esta pregunta puede ser engañosa. En el mundo de la escritura de ficción hay un consejo que damos a nuestros neófitos: “Todo villano cree que es el héroe de su propia historia.” Esto me lleva a pensar que cualquier persona diría que es preferible vivir una vida virtuosa a la alternativa. Y más aún, que siempre buscaremos; o ser virtuosos, o definir nuestros actos como virtuosos.
La realidad es que, en nuestra época, el uso de antiguas prácticas de ética de virtud como el epicureísmo o el estoicismo han sido cooptadas por grupos reaccionarios y por los intereses de las grandes corporaciones, dejando estos viejos sistemas, no obsoletos, sino como herramientas de control para beneficio de los poderosos y privilegiados.
Pero no es solamente esta instrumentalización de la ética de virtud la que torna este sistema como algo insuficiente, es también la manera en que funcionan estas éticas que crea una interesante problemática para nuestros tiempos.
No podemos valernos de la ética de virtud si queremos mejorar la condición del mundo actual. Pues esta ética responde únicamente al enriquecimiento del individuo y no contempla lo colectivo, ni los problemas sociales.
En este ensayo daremos un vistazo a la ética de virtud según Epicuro, analizando el comportamiento al que podemos aspirar basándonos en sus enseñanzas.
Analizaremos un posible contraargumento basado en el sentimentalismo de David Hume, la manera en que esto puede parecer un obstáculo, y cómo las enseñanzas de Immanuel Kant, Karl Marx, Friedrich Nietzsche, y, más contemporáneamente, el pensamiento de Gaverick Matheny, nos pueden ayudar a analizar el asunto desde otra perspectiva.
Finalmente, hablaremos sobre la importancia de un acercamiento más global para lo que podemos definir como nuestras virtudes personales. Además de algunos principios sobre los que podríamos basar nuestra ética.
El Epicureísmo y sus Fallos
En sus Doctrinas Principales, Epicuro habla sobre virtudes de carácter y comportamiento, tales como el desapego al deseo físico, la búsqueda de la tranquilidad, el placer en la ausencia del dolor, y la justicia basada en la utilidad de las leyes para la asociación mutua de los ciudadanos. Todas estas virtudes por sí mismas son definitivamente recomendables y útiles para una vida plena.
El problema lo encontramos en su doctrina número treinta y cinco:
Es imposible para la persona que secretamente viola cualquier artículo del contrato social el sentirse confiada de que se mantendrá escondida, incluso si ya ha escapado diez mil veces; Pues justo hasta el final de su vida no está seguro de que no será detectado.[1]
Su ética de virtud parece asumir que aquellos que no sigan sus edictos servirán la pena por naturaleza de su falta de virtud. No toma en cuenta la alternativa. Que aquellos que no son virtuosos pueden salirse con la suya y, efectivamente, se salen con la suya de manera recurrente, sistemática, e incluso inconsciente. (De este punto hablaremos más adelante.)
En su ensayo Utilitarianism and Animals (Utilitarismo y Animales), en el libro In Defense of Animals Editado por Peter Singer, Gaverick Matheny describe como las éticas de virtud no son adecuadas como un marco para toma de decisiones:
Algunas teorías éticas tienen menos deferencia a las consecuencias que la que tiene el utilitarismo y conciernen sus reglas éticas ya sea a las acciones en sí mismas o a las motivaciones que las engendran. Estas reglas conducirán constantemente a la miseria si se siguieran sin excepción.[2]
Matheny entonces expone el puntual ejemplo de las personas que cobijaban personas judías durante la segunda guerra mundial, quienes debían mentir cuando el regimen Nazi hacía inspecciones en las casas donde los tenían albergados. Si estas personas hubieran tomado la virtud de la honestidad, o el no mentir, como un absoluto, habrían sentido la obligación de revelar el escondite de sus albergados cuando se les preguntara si resguardaban judíos en sus casas. No consideraríamos entonces a estas personas como los héroes que fueron, por el contrario, repudiaríamos su "virtud" como algo que hubiera costado la vida a personas inocentes.
Las éticas de virtud obedecen al concepto del buen vivir para un individuo, crean reglas y preceptos diseñados para el buen sentir (o placer, en el caso de Epicuro) del individuo que sigue sus reglas. Dejando de lado si estas reglas crean mejores o peores condiciones para los demás. O, por lo menos, sin tomar en cuenta si las cosas quedarán exactamente igual que como ya están independientemente de nuestras acciones.
El pensar en el status quo como algo inocuo o neutral es, por lo menos, ingenuo. Al nosotros reflexionar acerca de estas cuestiones podemos encontrarnos en una situación donde nuestras condiciones nos permitan una vida de sosiego, en la que incluso, como Epicuro aconseja, busquemos deshacernos de excesos de placeres, o de minimizar nuestra acción comunal como una manera de "[...] obtener seguridad de otras personas […]”[3] Dígase, desentendernos de los demás cuando su presencia nos presente con dolor o insatisfacción.
Esto no es caer en la hipérbole, pues las nociones de "natural", "justicia", y "sabiduría" que emplea Epicuro como guías para decidir cómo aplicar sus doctrinas no tienen una definición exacta y dejan el alcance de nuestras obligaciones y el concepto de quiénes son nuestros "amigos" a conveniente interpretación de quien decida tomar estas doctrinas como ciertas.
Pero Entonces ¿En qué Basamos Nuestra Ética?
Tal vez David Hume leería estas palabras y preguntaría "¿Si es por medio de nuestras ideas o impresiones que distinguimos entre vicio y virtud, y pronunciamos una acción acusable o digna de elogio?"[4] Refiriéndose a nuestra posibilidad de decidir por uso de razón nuestro sentido de la moralidad. Su respuesta a esto es clara:
"[...]Cada cualidad de la mente, que es útil y agradable a la persona misma o a los otros, comunica un placer al espectador, engancha su estima, y es admitida bajo la honorable denominación de virtud o mérito."[5]
En este sentido, dejándonos con la idea de que aquello que encontremos virtuoso lo haremos únicamente porque tenemos la sensación de que así es como debe ser. Y, como los sentimientos no son compartidos, sino individuales, entonces no somos libres de escoger los valores o virtudes que creamos pueden beneficiar más a nuestro prójimo.
Para esto podemos recurrir al pensamiento de Immanuel Kant, quien afirma que “los seres humanos tenemos razón y libertad. Por ende tenemos la responsabilidad de actuar moralmente, pues si tenemos entendimiento, conocemos nuestros deberes”.[6]
Por esto, sabemos que tenemos la responsabilidad de analizar nuestros valores más allá de lo que nos trae placer y nos evita sufrimiento. Tal vez en tiempos de Epicuro uno podía simplemente desprenderse de la vida pública y participar del aislamiento acompañado de amigos. Digo tal vez porque, en aquellas épocas había un sistema de esclavismo.[7] Participar de la ética de virtud epicúrea en esa época, al igual que hoy en día, nos invita a participar pasivamente o por omisión de sistemas injustos que le prohíben a personas menos afortunadas la misma oportunidad de retraerse de la vida y las responsabilidades sociales.
El tipo de persona que puede darse este lujo, sin embargo, es la persona ‘acomodada’ o ‘de nivel socioeconómico alto’. Aquella persona que no gana nada de revisitar las estructuras sociales que mantienen el status quo. No necesariamente por maldad, sino simplemente por considerar su vida y acciones como "virtuosas".
Al vivir en lo que Carl Marx denominaría como "una lucha de clases"[8]. Caer en complacencias como las que nos ofrece la ética de virtud Epicúrea nos pone en peligro de ser sujetos de las moralidades impuestas por las instituciones injustas que sostienen el modelo capitalista de producción actual. Perpetuando injusticias, explotación y alienación de nuestro trabajo y el trabajo de los menos afortunados.
Incluso si pensamos que seguir una ética basada en virtudes es buena idea, y bien puede ser que lo sea, podemos volver a ver a Nietzsche y lo que él opinaba sobre seguir ciegamente virtudes sin ponerlas en la balanza.
Parafraseando y extrapolando un poco al Maestro Mateus Bolson Ruzzarin en sus clases sobre el filósofo:
- Nietzsche hace un grito visceral en contra de la moralidad contemporánea.
- Dice que construir nuestra moralidad con base en viejas costumbres y fe no solo no es poco deseable, sino detrimental para la sociedad.
- El esclavo toma las virtudes del amo y las convierte en vicio, usando sus opuestos como nuevas virtudes para sí.[9]
Nietzsche nos invita, entonces, a crear, con la razón, nuevas virtudes.
Gaverick Matheny propone el utilitarismo como una alternativa viable y mejor a la ética de virtud (o a la Deontología, pero eso está fuera de los límites de este ensayo.) Si bien mi posición personal es que esta es una respuesta correcta, me gustaría ofrecer que podemos mantener nuestra ética de virtud con algunas consideraciones en mente.
Si bien Nietzche era no solo un eticista de virtud, sino un ávido individualista. Al combinar sus enseñanzas con la metaética de Marx podemos llegar a algunas conclusiones interesantes sobre cómo calibrar nuestra brújula moral.
Debemos de juzgar nuestras virtudes con un lente más amplio que el de la individualidad. Encontrando en lo colectivo y en la consciencia de clase las acciones que podemos tomar en favor de un mejor futuro para todos.
Podemos alinear nuestros valores tomando en cuenta el status quo, primero haciendo una crítica para determinar cuáles son las estructuras que lo sostienen y si estas estructuras son justas.
Juzguemos una virtud no por como nos hace sentir, sino por el beneficio que puede generar para la comunidad en general. No solamente en un sentido de "si todos se comportaran así..." sino en un sentido en que nuestras acciones vayan de lo individual a lo colectivo.
En conclusión, tomar una ética de virtud sin pensar en sus ramificaciones sistemáticas, la lucha de clases, el de donde vienen originalmente, y a quién benefician, ya sea a nosotros mismos o a otros por encima de nosotros, puede resultar en dejar los problemas del mundo como están, o incluso en ser partícipes de los problemas nosotros mismos.
Darnos cuenta de la importancia que nuestra decisión de virtudes tiene sobre el mundo actual y futuro puede ser una de las cosas más importantes que hagamos en nuestra vida. Dejar de ser cómplices, o indiferentes a los problemas del mundo a través de nuestras acciones nos puede llevar a vivir una vida verdaderamente ética y a ayudar a traer un cambio al mundo.
Preguntémonos entonces ¿Cuáles son las consecuencias de mi tranquilidad?, ¿Sería una vida un poco menos tranquila, pero más justa para aquellos en peores condiciones que yo, algo más virtuoso?
Nota: Las citas de fuentes en idioma inglés en este documento han sido traducidas al español por el autor del documento. Toda cita de otra traducción al español estará señalada en su respectiva referencia.
Bibliografía
Epicuro. Principal Doctrines. Traducción de Robert Drew Hicks. Massachusetts: The Internet Classics Archive del MIT, a.d. https://classics.mit.edu/Epicurus/princdoc.html
Hume, David. A Treatise of Human Nature, editado por David Fate Norton and Mary J. Norton. Oxford: Clarendon Press, 2000.
Hume, David, Essays, Moral, Political, and Literary, editado por Tom L. Beauchamp and Mark A. Box. Oxford: Clarendon Press, 2021.
Matheny, Gaveryck. “Utilitarianism and Animals”. En In Defense of Animals, editado por Peter Singer, 13 - 25. Malden, Massachusetts: Blackwell Publishing, 2006.
Morris, William Edward & Charlotte R. Brown. "David Hume". The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2023 Edition). editado por Edward N. Zalta & Uri Nodelman, https://plato.stanford.edu/archives/win2023/entries/hume/
Welton, Mark D. “El Derecho Internacional y la Esclavitud”. Military Review ( Mayo - Junio 2008). 54 - 64. https://www.armyupress.army.mil/Portals/7/military-review/Archives/Spanish/MilitaryReview_20080630_art009SPA.pdf
Wolff, Jonathan & David Leopold. "Karl Marx". The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Spring 2021 Edition), editado por Edward N. Zalta. https://plato.stanford.edu/archives/spr2021/entries/marx
Notas
[1] Epicuro, Principal Doctrines, trad. Robert Drew Hicks (Massachusetts: The Internet Classics Archive del MIT, a.d.), 35, https://classics.mit.edu/Epicurus/princdoc.html
[2] Gaveryck Matheny, “Utilitarianism and Animals”, In Defense of Animals, ed. Peter Singer (Malden, Massachusetts: Blackwell Publishing). Peter Singer (Malden, Massachusetts: Blackwell Publishing, 2006), 13 - 25.
[3] Epicuro, Principal Doctrines, 6.
[4] David Hume, A Treatise of Human Nature, ed. David Fate Norton and Mary J. Norton (Oxford: Clarendon Press, 2000), 456. Citado en William Edward Morris & Charlotte R. Brown, "David Hume", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2023 Edition), eds. Edward N. Zalta & Uri Nodelman, https://plato.stanford.edu/archives/win2023/entries/hume/
[5] David Hume, Essays, Moral, Political, and Literary, ed. by Tom L. Beauchamp and Mark A. Box (Oxford: Clarendon Press, 2021), 277 Citado en William Edward Morris & Charlotte R. Brown, "David Hume", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2023 Edition), eds. Edward N. Zalta & Uri Nodelman, https://plato.stanford.edu/archives/win2023/entries/hume/
[6] Mateus Bolson Ruzzarin “Kant, the Idealist” Ciclo de Filosofía Moral E17, (Mindshop, 2024) Clase 5. http://mindshop.cafe
[7] Mark D. Welton, “El Derecho Internacional y la Esclavitud”, Military Review, ( Mayo - Junio 2008), 54. https://www.armyupress.army.mil/Portals/7/military-review/Archives/Spanish/MilitaryReview_20080630_art009SPA.pdf
[8] Jonathan Wolff & David Leopold, "Karl Marx", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Spring 2021 Edition), Section 3, ed. Edward N. Zalta, https://plato.stanford.edu/archives/spr2021/entries/marx
[9] Mateus Bolson Ruzzarin “Nietzsche, The Death of God” Ciclo de Filosofía Moral E17, (Mindshop, 2024) Clase 7. http://mindshop.cafe
