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11/08/2026
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  • Heráclito y Parménides
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  • Cambio
  • Cambio metafísico
  • Heráclito
  • Parménides
 

¿Qué es el cambio metafísico?

Samir Sánchez Pérez ∙ 10 minutos de lectura

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Desde mi punto de vista, existe el cambio metafísico, ya que atiende a la realidad que percibimos en los procesos que se dan por combate entre opuestos, el equilibrio para producirlos y el flujo constante del cambio de las cosas. Además, podemos afirmar que lo único inmutable es el cambio mismo. 

(1) En la primera parte del ensayo explicaré qué es el cambio metafísico y qué es la epistemología. (2) Presentaré los argumentos de Heráclito a favor del cambio. (3) Expondré el contraargumento de Parménides. (4) Interpretaré las debilidades del contraargumento de Parménides. (5) Y presentaré mi visión acerca de los argumentos y contraargumentos presentados. 

(1) Para explicar los argumentos de Heráclito y los contraargumentos de Parménides acerca del cambio metafísico, es de suma importancia intentar definir lo que se entiende por cambio. Podríamos decir que el cambio es la transición que ocurre de un estado a otro en cualquier objeto, siendo perceptible por los sentidos.  Esto puede ser algo obvio para los seres humanos, ya que de manera cotidiana experimentamos dicha transición de un estado a otro en todas las facetas de nuestra vida. Algunos cambios tardan más que otros en ser reconocibles. Empero, Heráclito y Parménides tienen una visión diferente con respecto al cambio.

La metafísica es un campo clásico de la filosofía que tiene como subcampo la ontología (¿qué es y cómo se presenta la realidad?), y temas como el libre albedrío (¿estamos en el tipo de universo que permite la libertad en el sentido clásico o en el tipo donde los sucesos temporales están determinados?), la identidad personal (¿qué es una persona y qué la mantiene a través del tiempo?) y la causalidad (si existe y cómo se desarrolló el proceso de la existencia por medio de la “relación necesaria existente entre causa y efecto”).

La epistemología es la teoría del conocimiento, es decir ¿Cómo conocemos?, ¿Cuáles son las fuentes del conocimiento?, ¿Cómo diferenciamos lo verdadero de lo falso? y ¿Cuáles son los tipos de conocimiento? Se basa en entender la forma en que conocemos. Veremos que tanto la filosofía de Heráclito como la de Parménides tienen que ver con la metafísica y la epistemología por su estudio del cambio.

 

Heráclito de Éfeso a favor del cambio

(2) En sus argumentos, Heráclito expone una visión a favor del cambio con diferentes argumentos. Uno de ellos es el argumento de los opuestos, la lucha entre los opuestos es concebida por el filósofo como el motor del cambio ya que permite que la realidad se transforme constantemente, sin ser siempre la misma, pero de manera armoniosa: “Las cosas tomadas en conjunto están enteras y no enteras, algo que está siendo reunido y separado, en sintonía y fuera de sintonía; de todas las cosas viene una unidad y de una unidad todas las cosas”.[1]

Heráclito nos expone que la unidad de todas las cosas se da en cada opuesto de la realidad. Y dicha realidad representada como una unidad es la suma de los opuestos que aparentemente son inconexos, pero forman la unidad. Lo que Heráclito planteó como lo único inmutable en el universo es el logos, representado por el fuego, el cual está en constante cambio, pero siempre es fuego, es decir: lo único inmutable es que siempre habrá cambio. 

Heráclito expone que para que se dé el cambio a través de los opuestos debe existir algo esencial, que es la armonía entre dichos opuestos, es lo que hace que las cosas lleguen a ser: “Lo opuesto se une; la más fina armonía [harmonia] se compone de cosas en desacuerdo, y todo ocurre de acuerdo con la lucha”.[2] El hecho de que no todo sea blanco y no todo sea negro, sino que exista una armonía entre los opuestos, permite el cambio: “La enfermedad hace que la salud sea agradable y buena; el hambre, la saciedad; el cansancio, descanso”.[3] Por ello sin la enfermedad la salud no existe, porque no tiene a su opuesto con el cual el concepto puede existir, de manera que, sin opuestos (y sin unidad armónica entre ellos), las cosas no estarían siendo, sino que sólo serían estáticas, sin cambio.

La realidad que percibimos no es estática, aunque a simple vista lo pueda llegar a parecer en algunos casos, por fallo de nuestros sentidos, ya que el tiempo en el que se desarrollan los cambios no siempre son perceptibles, pero no quiere decir que no ocurran.

Uno de los fragmentos más conocidos de Heráclito es “Entramos y no entramos en los mismos ríos. Somos y no lo somos”.[4] Lo que ejemplifica el flujo constante del cambio y presenta la idea de que las cosas no son fijas, no son, sino que están siendo, están cambiando constantemente en el espacio y el tiempo. Además, el río siempre será un río, pero no será el mismo río de ayer que el de hoy, algo que parece representar el logos.

Con los argumentos y fragmentos pasados y sobre todo con el siguiente, podemos deducir que, para Heráclito, el universo tiene que ser infinito, porque no puede venir de algo fijo, de un no cambio previo, dice: “El principio y el final son comunes en la circunferencia de un círculo”.[5] El círculo no tiene un principio ni un final, y parece que para Heráclito el universo es así. De esta manera, anula la existencia de algo fijo que aparece de la nada, sin cambio previo, sin un proceso, sin un devenir.

 

Parménides de Elea en contra del cambio

(3) Parménides presenta una filosofía totalmente distinta a la de Heráclito. Expuso una argumentación en contra del cambio, la famosa argumentación metafísica de la no generación, la cual podemos explicar de forma lógica deductiva de la siguiente manera:

1. Si una cosa viene a ser, viene a ser del no ser.

2. Es imposible o inimaginable que algo que no es venga a ser.

3. Es imposible o inimaginable que algo venga a ser.

Parménides da un argumento lógico muy fuerte, Parménides señala que, una cosa siempre ha sido, siempre ha existido (monismo) y no viene de la nada. Para Parménides, el no ser es imposible, lo que hace que el universo sea una sola cosa y esa misma cosa por siempre, por ello el cambio no es más que una ilusión de nuestros sentidos. El argumento es fuerte porque cada vez que se descubre nuevo conocimiento, no es que algo haya cambiado, es que siempre estuvo ahí pero no lo podíamos entender.

Muestra que el cambio supone que algo pasa del no ser al ser y nos dice que lógicamente esto es imposible y genera problemas. El primer problema que podemos abordar es epistemológico: el cambio constante no permite el conocimiento, ya que, ¿Cómo puedes conocer algo que siempre cambia? ¿Cómo podemos tener certezas? Y sobre todo ¿Cómo conoces algo que no es? El conocimiento se vuelve imposible, la forma que plantea para que exista el conocimiento es pensar que las cosas son y no vienen a ser, como lo expone en el proema:

El único, “que es” y que no es posible “que no sea”, es el camino de la Persuasión (pues atiende a la Verdad), el otro, “que no lo es” y que es correcto que no lo sea, esto de hecho te declaro que es un camino totalmente incapaz de ser investigado: Porque no se puede saber lo “que no es” (porque no se puede lograr) ni puede declararlo.[6]

Conforme a lo anterior, lo “que no es”, es imposible declararlo, decirlo o explicarlo.      Este es otro argumento lógico que imposibilita el no ser, ya que la incognoscibilidad de algo que no existe no expresa un pensamiento claro. P.e. Si decimos que “el perrito Pupi no existe” no estaríamos expresando un verdadero pensamiento según Parménides, ya que para hablar de él tendríamos que suponer su existencia, por tanto, no podríamos afirmar su no existencia. Esta es una paradoja lógica que nos muestra la imposibilidad de la no existencia de una cosa o ser.[7]

Ahora el reto es conocer qué es existir para Parménides. Podría ser existir en el espacio, pero no en el tiempo, ya que, de nuevo, lógicamente no puede existir el futuro, lo cual expresa en su proema: “Pero ¿cómo puede ser lo que es en el futuro? ¿Cómo puede llegar a ser? Porque si llegó a ser, no lo es, ni siquiera si alguna vez va a ser. Así que el futuro se ha extinguido y perecido, no puede ser investigado”.[8] Podemos deducir que el tiempo no existe para Parménides, siendo de esta manera que el cambio a través del pasado, presente y futuro es un fallo de nuestros sentidos, ya que la realidad o universo es una sola cosa, eterna e inmutable.

 

Mi pensamiento acerca del contraargumento de Parménides

(4) Pienso que las debilidades del contraargumento de Parménides se basan en que afirma de alguna forma que el cambio viene a ser de la nada, cuando no es así. Todo cambio es el paso de un estado existente a otro, así hasta el infinito, nada nace de cero, sino de un estado previo a otro. Por otro lado, el conocimiento en una realidad en flujo, no se vuelve imposible, ya que observamos la realidad y podemos predecir con cierto porcentaje de éxito lo que pasará en el futuro, ya que el cambio no es tan abrupto y rápido en ciertas cosas como para no poder estudiarlas, la ciencia en sus diversos campos lo demuestra.

Si plantamos una semilla, en ese momento no es un árbol, pero puede llegar a convertirse en uno, entonces podemos decir que la semilla no es un árbol, y lo dicho no niega su propia existencia, así el cambio es perceptible y el no ser puede ser expresado con lógica.

 

Mi pensamiento acerca de la visión del cambio de Heráclito y Parménides

(5) Analizando los argumentos y contraargumentos, pienso que el cambio metafísico es posible por lo planteado por Heráclito, ya que vemos que entendemos nuestro mundo desde los opuestos, no entenderíamos la noche sin el día, ya que el uno sin el otro no sería lo que es. La definición de cada concepto lleva implícito su opuesto, si sólo existiera el día, no sería día. Lo que vemos es lo contrario, es más, lo vemos en nosotros mismos: si siempre fuéramos felices no lo seríamos realmente, debe existir la tristeza para entender la felicidad y viceversa, es justo la armonía entre opuestos lo que permite el cambio que percibimos.

Por otro lado, no conocemos algo fijo e inmutable, nuestros experimentos físicos demuestran que incluso el universo pasó de un estado a otro y lo seguirá haciendo por siempre, nosotros mismos y todo en la realidad cambia constantemente, y lo único eterno es el cambio mismo.

Para mí Parménides tiene una noción diferente del cambio de la que Heráclito realmente propone, nunca dice que el llegar a ser viene de la nada absoluta, sino que es un proceso de transformación de un estado a otro, por ello, aunque el argumento metafísico de la no generación es muy fuerte lógicamente, no atiende a la realidad que experimentamos, ni a lo que Heráclito trató de plantear como cambio o devenir.

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Notas

[1] S. Marc Cohen, Patricia Curd y C. D. C. Reeve, Readings in Ancient Greek Philosophy: From Thales to Aristotle, 4th ed. (Indianapolis/Cambridge: Hackett Publishing Company, Inc., 2011), 35.
[2] Cohen, Curd y Reeve, Readings in Ancient Greek Philosophy, 35.
[3] Cohen, Curd y Reeve, Readings in Ancient Greek Philosophy, 37.
[4] Cohen, Curd y Reeve, Readings in Ancient Greek Philosophy, 34.
[5] Cohen, Curd y Reeve, Readings in Ancient Greek Philosophy, 37.
[6] Cohen, Curd y Reeve, Readings in Ancient Greek Philosophy, 42.
[7] G. S. Kirk, J. E. Raven y M. Schofield, Los filósofos presocráticos: Historia crítica con selección de textos, trad. Jesús García Fernández, 2.a ed. (Madrid: Editorial Gredos, 1987), 328.
[8] Cohen, Curd y Reeve, Readings in Ancient Greek Philosophy, 43.

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Bibliografía

Cohen, S. Marc, Patricia Curd y C. D. C. Reeve, eds. Readings in Ancient Greek      Philosophy: From Thales to Aristotle. 4th ed. Indianapolis/Cambridge: Hacket Publishing Company, Inc., 2011.
Kirk, G. S., J. E Raven y M. Schofield. Los filósofos presocráticos: Historia crítica con selección de textos. Traducido por Jesús García Fernández. 2.a ed. Madrid: Editorial Gredos, 1987. 

 

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