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26/11/2025
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  • Hume
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  • Sentimentalismo
 

Aprobación de los deberes categóricos en el marco del sentimentalismo de Hume

Miguel Mendoza ∙ 15 minutos de lectura

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Introducción

En este ensayo explicaré cómo se acomodan los deberes categóricos de Immanuel Kant en el marco del sentimentalismo de David Hume a pesar de provenir de fundamentos morales muy diferentes, Hume desde el sentimentalismo y Kant desde la razón práctica.  

En la primera parte del ensayo, expondré cuál es el marco del sentimentalismo de Hume, empezando por su epistemología, luego cómo surge la simpatía desde esta y finalmente qué es lo que regula la simpatía (punto de vista general).

En la segunda parte, haré una breve explicación de qué son los deberes categóricos de Kant con una breve explicación de cómo el imperativo categórico nos da una serie de pruebas (universalidad, imparcialidad y racionalidad) para evaluar acciones y cómo de ahí surgen los deberes categóricos.

En la tercera parte, expondré la diferencia de los deberes categóricos de Kant y el sentimentalismo de Hume en cuanto a su enfoque y cuál es la implicación de esto para poder realizar una acomodación de los deberes categóricos en el marco del sentimentalismo.

En la cuarta parte, argumentaré a favor de esta acomodación, basándome en las características necesarias de estos deberes categóricos (universales, imparciales y racionales). En la quinta parte plantearé una objeción diciendo que en el sentimentalismo no se valoran como buenas las acciones universales, imparciales y racionales.

En la sexta parte, ofreceré una contra objeción por cada una de las características de los deberes categóricos.

 

Epistemología de Hume

Hume sostiene una visión empirista de la teoría de las ideas (que se origina con Platón), piensa que todo lo que creemos es, en última instancia, rastreable a la experiencia.

Para explicar el funcionamiento de esto, Hume utiliza el término percepción para designar cualquier contenido mental y divide las percepciones en dos categorías: impresiones e ideas. Las impresiones incluyen sensaciones, deseos, pasiones y emociones; las ideas son imágenes débiles de las impresiones que tenemos al pensar y razonar. Sin embargo, en ciertas ocasiones (sueño, fiebre) las ideas pueden acercarse a la fuerza o vivacidad de las impresiones.

Como las impresiones siempre provienen de los sentidos (impresiones primarias) y las reacciones o respuestas a estos (impresiones secundarias), podemos decir que las ideas simples que componen grandes ideas provienen de impresiones que se dieron a través de los sentidos. Por tanto, no existen ideas por muy grandes y complejas que sean que no provengan de los sentidos.

 

Sentimentalismo

Hume trata de dar una explicación naturalista de los sentimientos morales. Se refiere a ellos como sentimientos de aprobación o desaprobación, elogio o reproche, estima o desprecio sobre los rasgos de carácter de una persona (su tendencia de comportamiento).

Él atribuye los sentimientos morales a la simpatía. La simpatía es un mecanismo psicológico que explica cómo llegamos a sentir lo que otros sienten. Es un proceso que me lleva de mi idea de lo que alguien está sintiendo a experimentar realmente ese sentimiento.

Para explicar cómo funciona el proceso de la simpatía a continuación se hará un paralelismo entre este proceso y la inferencia causal:

En el caso de la inferencia causal, si tenemos una impresión de un efecto (humo), los principios asociativos dan lugar no sólo a la idea de su causa (fuego), sino que también transmiten parte de la fuerza y vivacidad de la impresión a la idea de su causa, de modo que llegamos a creer que el fuego es la causa del humo. Una creencia es una idea tan viva que es como una impresión, y nos influye del mismo modo que las impresiones. Del mismo modo, la conciencia viva de mí mismo aviva por asociación mi idea de la tristeza de mi amigo. Pero el resultado en el caso de la simpatía es aún más fuerte: cuando la idea de una pasión está suficientemente vivificada, se convierte en la propia pasión.[1]

Vemos entonces que la conciencia de nosotros mismos (como ser que siente) aviva la idea de los sentimientos ajenos hasta tal punto que esa idea se vuelve casi tan fuerte como una impresión y podemos llegar a experimentar los sentimientos ajenos.

Sin embargo, debido a las diferentes relaciones asociativas que tenemos con las personas podemos llegar a simpatizar de manera más fácil con alguien cercano o que se parezca a mí. Vista de esta manera la simpatía puede variar de persona a persona (y los sentimientos morales también), pero Hume sostiene que gracias a el “punto de vista general” regulamos la simpatía para que los sentimientos de aprobación o desaprobación no sean tan variables. Hay dos características reguladoras del punto de vista general: primero el examen de los rasgos de carácter de una persona se realiza teniendo en cuenta si son útiles o agradables para la persona misma y las personas cercanas a esta y segundo no importa si estos rasgos de carácter se pueden materializar, lo que importa es la tendencia y efecto general de estos rasgos de carácter.

 

El imperativo categórico

Según la ética Kantiana la moral se define como hacer lo correcto y evitar hacer lo incorrecto basados en el deber racional. Esta parece una afirmación trivial, pero ¿cómo sabemos qué es lo correcto y qué es lo incorrecto? La respuesta de Kant a esto es el imperativo categórico.

Un imperativo es una orden dirigida a un agente que puede o no realizarla. Que sea categórico significa que se aplica sin importar algún fin que pueda o no perseguir el agente. Ya que si la orden se basa en el uso racional para perseguir un fin y no para actuar desde el deber se considera un imperativo hipotético.

El imperativo categórico es una forma de evaluar las acciones, las cuales deben ser universales, imparciales y racionales. Para evaluar estas acciones Kant nos presenta varias formulaciones, que considera que son equivalentes, a continuación, se presentan las dos más famosas:

1. Primera formulación (Fórmula de la ley universal): "Actúa sólo según aquella máxima que puedas querer que se convierta, al mismo tiempo, en ley universal." [2]

2. Segunda formulación (Fórmula del fin en sí mismo): "Actúa de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca solamente como un medio."[3]

Al aplicar estas formulaciones se llega a los deberes categóricos. Por ejemplo, podemos aplicar el imperativo categórico a la siguiente máxima: “todo el mundo, siempre, debe ignorar a los necesitados.” Al tratar de universalizar esta máxima vemos que nadie recibiría ayuda en sus momentos de necesidad. Esto me genera una contradicción racional porque no puedo querer un mundo en donde si necesito ayuda, nadie me ayude. Entonces el imperativo categórico me lleva a adoptar la máxima opuesta (“Debo ayudar a los demás cuando pueda.”) como un deber categórico.

 

¿Cómo acomodar los deberes categóricos en el sentimentalismo de Hume?

El trabajo ético de Hume es principalmente descriptivo, debido a que no nos dice cómo debemos actuar, sino que nos habla de la naturaleza de los sentimientos morales y su origen (metaética). En contraposición, Kant nos plantea una ética normativa para evaluar acciones con el uso sofisticado de la razón y así poder actuar basados en el deber, lo que él llama la buena voluntad.

Es por ello que en este ensayo se abordará la acomodación de los deberes categóricos (deberes que surgen de la aplicación del imperativo categórico) en el marco del sentimentalismo de Hume, basados en la aprobación o no de estos deberes. Esto quiere decir que los deberes categóricos se pueden acomodar si al analizarlos desde el marco del sentimentalismo producen sentimientos de aprobación hacia el agente que actúa desde la buena voluntad.

 

Argumento a favor de la acomodación basada en las características de los deberes categóricos.

Pero, ¿cómo saber si hay sentimientos de aprobación hacia los agentes que actúan con base a los deberes categóricos? Si hay sentimientos de aprobación hacia las características principales de las acciones provenientes de los deberes categóricos habrá sentimientos de aprobación hacia agentes que actúan con base en ellos. Una formulación de este argumento es la siguiente:

1. Premisa 1: todos los deberes categóricos son universales, imparciales y racionales.

2. Premisa 2: si desde el sentimentalismo hay sentimientos de aprobación hacia los agentes que actúan de manera universal, racional e imparcial, entonces los deberes categóricos se pueden acomodar en el marco del sentimentalismo.

3. Premisa 3: desde el sentimentalismo hay sentimientos de aprobación hacia los agentes que actúan de manera universal, racional e imparcial.

4. Conclusión (MP 2 y 3): los deberes categóricos se pueden acomodar en el marco del sentimentalismo.

Una objeción a este argumento es que la premisa 3 es errónea y desde el sentimentalismo no hay aprobación hacia los agentes que actúan de manera universal, imparcial y racional, puesto que desde el punto de vista de Hume las personas actúan según sus pasiones alineadas con su voluntad y la razón sólo debe servir a las pasiones como se expresa en esta cita: “La razón es y sólo debe ser esclava de las pasiones y no puede aspirar a ninguna otra función que la de servir y obedecerlas”.[4] Entonces finalmente actuamos con base en las pasiones sin importar si las acciones son universales, imparciales o racionales.

A continuación, se realizarán argumentos independientes a favor de los sentimientos de aprobación hacia cada una de las características de los deberes categóricos en el marco del sentimentalismo de Hume, haciendo énfasis en la universalidad. Se da por hecho que la aprobación de la acción implica la aprobación del rasgo de carácter del agente.

 

Argumento a favor de la aprobación de la universalidad en el marco del sentimentalismo.

El punto de vista general y la universalidad de los deberes categóricos tienen orígenes y resultados similares.

El origen de la universalidad de los deberes categóricos es que todos los humanos podemos razonar. El origen del punto de vista general es que todos podemos sentir simpatía hacia los demás.

Los resultados de la universalidad en los deberes categóricos son actuaciones que podemos querer que sean universales, “actúa sólo según aquella máxima que puedas querer que se convierta, al mismo tiempo, en ley universal.”. Desde el punto de vista general los resultados son actuaciones aceptadas por la sociedad (actuaciones que podemos querer que sean universales), lo que permite que las comunidades desarrollen normas morales compartidas, como la justicia, la honestidad o la gratitud, porque todos juzgamos de manera semejante cuando somos imparciales.

Haciendo uso de facultades universales (facultades que poseen todos los humanos) como lo son la simpatía (regulada por el punto de vista general) y la razón, valoramos positivamente acciones que podemos querer que sean universales.

1. Premisa 1: La simpatía es una característica universal al igual que la razón.

2. Premisa 2: La simpatía es regulada por el punto de vista general para adoptar una perspectiva común.

3. Premisa 3: Si podemos querer que un acto se convierta en ley universal, entonces el acto debe ser aceptado desde una perspectiva común.

4. Conclusión: Los actos que podemos querer que se conviertan en ley universal son aceptados desde un punto de vista general.

 

Argumento a favor de la aprobación de la imparcialidad en el marco del sentimentalismo.

El punto de vista general regula la simpatía para que no actuemos únicamente basados en la cercanía y la asociación que tengamos con las personas implicadas, sino que se tenga en cuenta lo que sentiría la sociedad.

Haciendo uso del punto de vista general se valoran como buenas aquellas acciones con características imparciales, es decir, que no favorecen a alguien por la cercanía o asociación con el agente.

El punto de vista general hace que el agente valore como buenas las acciones no sólo desde sus sentimientos sino desde una perspectiva más amplia, dejando de lado sus ventajas personales. Si se dejan de lado las ventajas personales al actuar entonces se es imparcial. El punto de vista general permite dejar de lado las ventajas personales. Por lo tanto, el punto de vista general valora como buenos los actos imparciales.

 

Argumento a favor de la aprobación de la racionalidad en el marco del sentimentalismo.

Cuando un agente emplea la razón de manera sofisticada, puede reconocer y adoptar aquellos cursos de acción que son útiles y agradables tanto para sí mismo como para los demás.

Desde la perspectiva del sentimentalismo de Hume, el punto de vista general regula nuestra simpatía y nos permite aprobar los rasgos de carácter y las acciones que tienden a producir bienestar compartido.

Así, aunque la razón no sea el fundamento último de la moralidad, su ejercicio adecuado favorece conductas que, al ser observadas desde el punto de vista general, despiertan sentimientos de aprobación.

Por lo tanto, en el marco sentimentalista, la acción racional puede ser moralmente aprobada en la medida en que contribuye a las disposiciones y efectos que suscitan simpatía y aprobación moral universalizada.

 

Conclusiones

Desde la teoría sentimentalista de Hume se valoran como buenas las características de los deberes categóricos gracias a la regulación que realiza el punto de vista general en la simpatía. Sin embargo, también podemos notar que no sólo encajan los deberes categóricos sino también algunos deberes hipotéticos. El conjunto de lo que valora el sentimentalismo es mucho más grande que el conjunto de los deberes categóricos.

Esto es muy interesante porque desde perspectivas y argumentos diferentes hay características que se valoran como buenas moralmente y sería muy interesante el poder explicar por qué se dan estas coincidencias.

Es importante recalcar que los deberes categóricos de Kant pueden encajar en el marco del sentimentalismo de Hume, pero no necesariamente que este sentimentalismo pueda encajar en los deberes categóricos porque desde la visión de Kant se evalúan como buenas moralmente las acciones que se fundamentan en la razón y no en los sentimientos.

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Notas

[1] William Edward Morris y Charlotte R. Brown, “David Hume”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy, 2023, https://plato.stanford.edu/archives/win2023/entries/hume/

[2] Robert Johnson y Adam Cureton, “Kant’s Moral Philosophy”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy, 2023, https://plato.stanford.edu/archives/win2025/entries/kant-moral/

[3] Johnson y Cureton, “Kant’s Moral Philosophy”.

[4] Morris y Brown, “David Hume”.

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Bibliografía

Johnson, Robert y Adam Cureton. “Kant’s Moral Philosophy”. The Stanford Encyclopedia of Philosophy. 2023. https://plato.stanford.edu/archives/win2025/entries/kant-moral/

Morris, William Edward y Charlotte R. Brown. “David Hume”. The Stanford Encyclopedia of Philosophy. 2023. https://plato.stanford.edu/archives/win2023/entries/hume/

Urbi et Orbi Podcast. “3. El imperativo categórico de Kant”. Video de YouTube, 52:40. 18 de julio de 2022. https://youtu.be/T-wbPsV4JpI?si=GBfn1ZflAD0X25h6

Urbi et Orbi Podcast. “48. Las ficciones de Hume”. Video de YouTube, 1:09:17. 19 de julio de 2022. https://youtu.be/6bZtjJ5xZPo?si=QnGl-sCL8VtouBpm

 

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